Pura vida

Posted on Oct 13, 2012 | 2 comments

Pura vida

Pura vida

Pinta en los muros
sonrisas clandestinas:
Renace el día.

Alguien camina por la calle. Va distraído en sus pensamientos. Otra persona se cruza en su camino. Se saludan. Se establece entre ellos un diálogo simplemente cortés: “buenos días”, “hola”, “¿qué tal?” Estereotipos de la comunicación sin más contenido. Diálogos carentes de información, de significados, de poesía… Fase de la comunicación en la que no pretendemos otra cosa que mantener el canal abierto. Convenciones de la convivencia humana.

Hace poco paseando por Alajuela, en Costa Rica, me di cuenta de que la manera usual de saludarse entre los ticos era decirse: “pura vida”. Sonreí, entre sorprendido y acariciado por las palabras, cuando me lo dijeron. Quizá también consistía en una fórmula hecha. Pero las frases estereotipadas algunas veces van más allá del simple saludo y representan una forma de ser, aportan un significado que escapa a lo meramente lingüístico. “Pura vida” lleva una sonrisa incorporada, una forma de mirar, un brillo especial.

Vivimos en una sociedad oscura, un mundo dominado por intereses nos agobia con el déficit, las primas de riesgo y el paro, los políticos se meten en guerras circenses para distraernos, la corrupción corroe los cimientos de la sociedad, la prensa se compromete con la trivialidad, los espectáculos de masas se convierten en el eje de la vida. Intereses, interés, intereses… Esa es la palabra clave en nuestra sociedad. Se persigue un voto por interés, se pacta por interés, se ayuda por interés, se hace amistad por interés… Se sonríe por interés.

No. Estoy cada vez más convencido de que ese no es el camino. Tenemos que aprender a decir muy alto “pura vida”. Sin miedo. Bailar en medio de un mercado. Oler la fruta. Bañarte en una playa, mientras los monos saltan de un árbol a otro. Escuchar los truenos retumbar en la selva. Mojarte bajo la lluvia sin miedo a resfriarte. También puedes gritar “pura vida” en los momentos inesperados o en aquellos que parecen cotidianos, pero están llenos de sentido aunque no lo vemos. Al pasar frente a un semáforo y descubrir unos hermosos ojos que te miran. Frente al atardecer, junto al mar rugiendo entre las rocas negras de lava, mientras lees un hermoso poema. También al comprobar que un alumno destapa su curiosidad en una clase o al lado de un obrero que susurra cantos de antaño mientras recoge la cosecha, o en la plaza solitaria mientras sonríes bajo la luna, o escuchando el juego del viento entre las sábanas recién lavadas que alguien ha tendido en la azotea…

“Pura vida” cuando alguien denuncia una injusticia, cuando un niño aprende a hablar, cuando los seres humanos reafirman para siempre el sentido de igualdad, de franqueza, de dignidad para todos.
Vivir es un regalo si lo sabemos administrar. Porque vivir no es esperar. Tenemos que caminar en busca de quimeras. Sí, hacia esas quimeras que escandalizan a los poderosos. Porque caminar es lo que da sentido a nuestro instante en el mundo; puro caminar pintando sonrisas. La misma vida es el regalo que tenemos cada día como el pan que crepita en la puerta del horno, como el pájaro que despierta en las ramas del árbol, como la voz de heridas de Violeta Parra.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto.

“Pura vida” para cada uno de los seres humanos. Porque el canto de todos, como la sonrisa de todos, se construye con la sonrisa de cada uno. Si los seres humanos dibujan sonrisas en sus caras, el mundo, quizá, aprenderá el valor de la alegría.

Ernesto Rodriguez Abad