{"id":828,"date":"2013-04-01T20:57:44","date_gmt":"2013-04-01T18:57:44","guid":{"rendered":"http:\/\/ernestorodriguezabad.com\/?p=828"},"modified":"2013-04-06T14:48:46","modified_gmt":"2013-04-06T12:48:46","slug":"la-flor-que-crecio-prisionera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ernestorodriguezabad.com\/?p=828","title":{"rendered":"La flor que creci\u00f3 prisionera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Naci\u00f3 una flor. Desde mi ventana hab\u00eda visto la maceta seca durante los d\u00edas de fr\u00edo y lluvia. Fue un invierno oscuro y largo. Mi<\/span> <span style=\"color: #333333;\">vecina puso el tiesto en el alf\u00e9izar. En los meses de fr\u00edo y reclusi\u00f3n lo miraba como si fuese una referencia de lo que pasaba fuera de mi. La tierra renegrida. El peque\u00f1o tronco retorcido y seco. Las ramas como garras de p\u00e1jaros disecados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Hab\u00eda llegado una primavera m\u00e1s. Brotes de vida encendieron la escamosa corteza. Los p\u00e9talos, chispas de color, cambiaban el paisaje. Nac\u00eda la flor. Bostezo de luz. Parec\u00eda que hab\u00edan robado toda la claridad al sol.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Mas la gente segu\u00eda igual. Ni siquiera abril pintaba sonrisas en los labios secos. Una primavera en la que s\u00f3lo florecen malas noticas no es primavera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Una ni\u00f1a llamada Sof\u00eda me regal\u00f3 este haiku.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">La gente no sonr\u00ede,<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333333;\"> me pone mala cara.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #333333;\"> Estoy triste.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">En realidad me lo envi\u00f3 su maestro. Hay maestros que tienen el alma llena de sensibilidad, de ternura, de pasi\u00f3n por la ense\u00f1anza. Esta \u00e9poca se caracterizar\u00e1 por la falta de respeto, por la carencia de referencias culturales, por la vanidad que hace que no tengamos mecanismos de autocr\u00edtica&#8230; Mas siguen habiendo faros llenos de vida, llenos de sabidur\u00eda, llenos de cari\u00f1o al hecho grandioso de ense\u00f1ar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Hace unos d\u00edas los tertulianos de un canal televisivo se enfrascaban en un debate sobre educaci\u00f3n. A ra\u00edz de una zafia noticia, que hab\u00eda salido en la prensa sobre los resultados de unos ex\u00e1menes a aspirantes a maestros, se dieron opiniones, se propagaron infundios y se hicieron cr\u00edticas injustas. En la referida tertulia hablaban de faltas de ortograf\u00eda, de carencias en los conceptos b\u00e1sicos, de errores aritm\u00e9ticos&#8230; Siempre hab\u00eda pensado que los ex\u00e1menes eran un documento privado, que s\u00f3lo ata\u00f1\u00edan al examinando y al examinador. Hab\u00eda olvidado que ahora todo puede airearse en tv. Los canales llenan horas y horas de debates con tertulianos que pasan de un canal a otro, convertidos en estrellas medi\u00e1ticas capaces de hablar de cualquier tema o disciplina. Es admirable su capacidad para crear opiniones y para llenar las horas de sobremesa de tantas vidas vac\u00edas. Ante ellas despliegan sus teor\u00edas y censuran, analizan, dictaminan. Incluso hablan m\u00e1s del trabajo en las aulas que los profesionales de ense\u00f1anza. Adoctrinando a los maestros, dictaminando c\u00f3mo se debe ense\u00f1ar. S\u00ed, se\u00f1ores, podemos hacer debates sobre ense\u00f1anza, pero con profesionales de la docencia. Podemos cuestionar las cosas, pero no podemos estigmatizar una profesi\u00f3n. No es \u00e9tico crear opiniones negativas sobre el digno trabajo que ejercen muchas personas en silencio, entre la sombra de las paredes del aula de un pueblo en las monta\u00f1as, o a la orilla de una playa en la que descansan las barcas de los pescadores, o en las afueras de una bulliciosa ciudad&#8230; Muchos son los maestros, los ense\u00f1antes an\u00f3nimos que escriben con correcci\u00f3n, que piensan con claridad, que inculcan principios \u00e9ticos y est\u00e9ticos a sus alumnos&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Maestros que despiertan la emoci\u00f3n de sus discentes, que abren internet para que vean que en la red tambi\u00e9n nacen flores y<\/span> <span style=\"color: #333333;\">poes\u00edas, para que escriban lo que sienten, lo que les preocupa, lo que les inquieta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Habr\u00e1 malos maestros, como en todas las profesiones hay p\u00e9simos profesionales. Pero tambi\u00e9n hay y ha habido extraordinarios ense\u00f1antes que han construido maravillosos mundos interiores a sus alumnos, que han puesto las bases para crecer, para caminar hacia el viaje inici\u00e1tico del aprender a vivir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Investigadores, cient\u00edficos, hombres y mujeres de mundo de la justicia, los profesionales de la prensa&#8230; Todos hemos recibido <\/span><span style=\"color: #333333;\">una base imprescindible para crecer de esos an\u00f3nimos y poco valorados maestros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Recuerdo un relato po\u00e9tico de Luis Feria. En \u00e9l se habla de un maestro, de los recuerdos, de la sociedad que lo olvida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">\u201cA Don Nazario se le pod\u00edan poner piedritas en su silla; las quitaba y a otra cosa. Si escrib\u00edamos en la pizarra alg\u00fan mote con grandes letras de tiza, las borraba y nada m\u00e1s. Era como si no se enterase o como si no le importara. Ya ni nos molest\u00e1bamos; para qu\u00e9. Al intentar alguna trastada lo hac\u00edamos desganadamente, sin demasiado inter\u00e9s. Don Nazario parec\u00eda vivir a gusto entre nosotros, con la escuela y sus libros, sus recuerdos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Cuando muri\u00f3 ten\u00eda, al lado de la cama, l\u00e1pices, papeles, libros, una foto de Antonio Machado tras unas espigas en una jarra de barro. El alcalde habl\u00f3 de hacerle una estatua. La gente se excus\u00f3: no hab\u00eda dinero\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Muchos Don Nazarios han pasado por la historia, por las vidas de todos. Don Sebasti\u00e1n fue mi primer maestro. Maravilloso, sencillo y tierno. Dej\u00f3 en m\u00ed la capacidad de so\u00f1ar. Tampoco tiene una estatua en mi pueblo. Ellos no son noticia. Estamos en una sociedad que busca lo morboso, no lo hermoso; que indaga en la insidia, no en la frescura de la vida, en lo bello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Aquella ni\u00f1a triste no hubiese podido expresar sus sentimientos sin el maestro que gui\u00f3 su mano inexperta hasta las l\u00edneas hermosas del poema. \u00a1Qu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si no pudi\u00e9semos expresar los sentimientos!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Mir\u00e9 por la ventana. La flor estaba all\u00ed. La ni\u00f1a la regaba. Una explosi\u00f3n de color brill\u00f3 ante mis ojos. Alguien la hab\u00eda ensa\u00f1ado a cuidar de las plantas, a mirar el color, a pensar en la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #333333;\">Lleg\u00f3 abril. Pre\u00f1ado de colores. Repleto de esperanzas.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 una flor. Desde mi ventana hab\u00eda visto la maceta seca durante los d\u00edas de fr\u00edo y lluvia. Fue un invierno oscuro y largo. Mi vecina puso el tiesto en el alf\u00e9izar. En los meses de fr\u00edo y reclusi\u00f3n lo miraba como si fuese una referencia de lo que pasaba fuera de mi. 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